Hay tardes de otoño que parecen pedir exactamente lo mismo: una bebida caliente, una manta y un sitio cómodo donde no hacer absolutamente nada.
Y para eso no necesitas una casa enorme.
Solo necesitas encontrar ese pequeño rincón que pueda convertirse en tu lugar favorito de la casa.
Empieza por elegir el sitio adecuado
Puede ser una esquina del salón, un espacio junto a una ventana, un dormitorio o incluso un pequeño rincón de una terraza.
Lo importante es que sea un lugar en el que te sientas cómodo y, si es posible, tenga buena luz natural durante el día.
Una butaca junto a una ventana puede ser suficiente.
Una butaca, un sillón… o simplemente un sofá
No necesitas crear una zona completamente nueva.
Puedes aprovechar un espacio que ya tienes y darle otra función.
Una butaca cómoda, un pequeño sofá o incluso una parte del sofá principal pueden convertirse en ese rincón para leer, escuchar música o simplemente descansar.
La manta hace mucho más de lo que parece
Hay elementos decorativos que además tienen una función muy clara.
Una manta es uno de ellos.
Colocada sobre el brazo de una butaca o sobre el sofá aporta textura, color y, sobre todo, esa sensación de refugio que buscamos cuando llega el frío.
Los tejidos de punto, algodón o lana funcionan especialmente bien.
Luz cálida para cuando cae la tarde
Aquí está uno de los grandes secretos.
Cuando empieza a oscurecer, evita depender únicamente de la luz principal del techo.
Una lámpara de sobremesa o de pie puede crear una iluminación mucho más agradable.
Y si además quieres darle un toque especial, puedes añadir alguna pequeña luz ambiental.
El objetivo no es iluminar más.
Es iluminar mejor.
Añade algo que te invite a quedarte
Ahora llega la parte más personal.
Ese rincón debería tener algo que te guste hacer.
Unos libros si te encanta leer.
Una pequeña mesa para dejar el café.
Un altavoz para escuchar música.
Una vela o algún elemento decorativo que te guste.
No se trata de copiar el rincón perfecto que aparece en Pinterest.
Se trata de crear uno que tenga sentido para ti.
Y si tienes terraza, no la descartes
El otoño también puede disfrutarse al aire libre.
Con unos cojines, una manta, iluminación cálida y algún elemento que proteja del frío, una terraza o patio puede convertirse en un espacio perfecto para las tardes más suaves.
Especialmente en lugares como Utrera, donde el clima permite disfrutar del exterior durante buena parte del año.
El rincón favorito no siempre es el más grande
A veces pensamos que para disfrutar de una casa necesitamos muchos metros cuadrados.
Pero la realidad es que muchas veces son los pequeños espacios los que terminan teniendo más personalidad.
Una ventana, una butaca y una lámpara.
Y ya tienes un lugar al que volver cada tarde.
En Rucapri diseñamos viviendas pensando precisamente en eso: en crear espacios que puedan adaptarse a las personas que los habitan y a la vida que ocurre dentro de ellos.
Porque un hogar no se mide solo en metros cuadrados. También se mide en momentos.